¿El contenido de sus comunicaciones es coherente con sus valores de marca?

Imagine dos escenarios: en el primero, es martes. Usted tiene una reunión con su jefe y él lo recibe con una sonrisa. Al día siguiente, está bastante irritado; el jueves está más serio que nunca y el viernes le hace una broma. En el segundo, un nuevo miembro se ha incorporado a su equipo. Lo presentan al área correspondiente y él, en vez de estrecharle la mano, le da un efusivo abrazo, como si lo conociera de toda la vida. ¿Cuáles serían sus reacciones ante estos casos? En el primer escenario, usted seguramente pensaría que su jefe tiene un problema de personalidad. En el segundo escenario, usted quizá se alejaría de forma automática y pensaría que el nuevo integrante de su equipo debe andar muy confundido.

Si uno hace una revisión rápida de las marcas en las redes sociales, encontrará situaciones similares a la primera: una comunicación diferente cada día. Para muchas marcas, el uso y aprendizaje de redes sociales en muchas ocasiones ha sido táctico: poner una foto de un exquisito lomo saltado hará que la gente dé muchos likes, y hacer un versus entre dos elementos divertidos subirá la interacción. Sin embargo, cabe preguntarse si todo ese contenido generado se alinea con algunos de sus valores de marca. Se sabe que la misión de la empresa marca la estrategia a seguir y que los valores son esa esencia que la conducirá en su camino, pero ¿eso se refleja en los contenidos, en la comunicación y en la personalidad de las marcas?

El segundo escenario da a entender que, y esto es algo que las marcas deben entender en sus redes sociales, en toda relación existen etapas: un like puede ser el inicio de una relación o solo una mirada casual; un comentario puede ser una conversación o una reacción aislada. Cual sea el caso, lo importante es detectar en qué etapa se encuentra cada usuario y comunicarse con él acorde a cómo este ha ido interactuando con la marca, para aprovechar los lazos formados y lograr engagement, que finalmente (como toda acción comunicacional) se traduce en un buen posicionamiento, clientes satisfechos y mejores ventas.

Después de leer esto, pregúntese: ¿el contenido de su marca es coherente con sus valores? ¿En qué etapa de la relación se encuentran sus usuarios?

 

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